Este año, doy gracias a Dios por permitirme tener a mi familia y amigos siempre junto a mi, por todas las bendiciones con que ayudaste a mis seres queridos para superarse a si mismos.
Éste año estuve rodeada de mis maravillosos amigos y de mi extraña pero hermosa familia en cuya compañía viví desde momentos preciosos y alegres, hasta terribles y amargos enojos; éstas situaciones me fueron ayudando a comprender cosas indispensables sobre la vida misma, ésta estancia terrenal que todos estamos destinado a compartir por al menos un tiempo...
Éste año sin duda alguna, entendí qué significa la amistad, pues encontré no solo a aquellos amigos con los cuales se pueden pasar momentos divertidos, sino que encontré amigos que comparten las mismas locuras e ideas que yo, con los que sé que puedo contar y confiar. Éste año me convertí en una persona más fuerte y, por lo tanto, más alegre gracias a mis maravillosos amigos, que me enseñaron que ser diferente no es malo, sino aquello que nos hace especiales y de lo que debemos estar orgullosos. Aprendí, a dar siempre lo mejor de mi a cada persona, pero que ni mis chuscas risotadas ni mis lágrimas son merecidas por todo el mundo.
Tuve la necesidad de comprender a ese ser que, siendo mi hermano, a veces causa tantas discordias en mi hogar... Y sigo intentándolo. También me di cuenta de que como amiga o como hermana, debo dejar que las personas tomen sus propios caminos, que se equivoquen y caigan si es necesario, pero nunca reprocharles sus acciones pues el ensayo y error es lo que ha llevado a los mas grandes genios a la cima.
No puedo negar que aún me faltan demasiadas cosas por vivir, por experimentar y por comprender y, espero en Dios, para ello me quedan varios años; sin embargo, a mi parecer es una muestra de flojera el que nos propongamos algo para cumplir y poder cambiar a lo largo del año; cada noche que termina es un día nuevo, 24 horas para cambiar, aunque sea un poco lo que no te gusta de ti; 24 horas enteritas para ser mejor.
Con esta breve reflexión que saltó a mi cabeza y danzó y danzó hasta tomar una bella forma, despido este año maravilloso y le doy la bienvenida a esos 365 días que conforman el 2013
¡Próspero Año Nuevo y bendiciones para todos!